martes, septiembre 13, 2005

Mañana .... espero sea un buen día

Uno de los temas que siempre tocamos en nuestras reuniones, (y que regularmente se transforma en el centro de las conversaciones) son los hombres. Como aquí somos varias quienes les narramos nuestras aventuras, no me referiré a las de mis partners, y me limitaré a expresar mis conflictos.

Como ya mencioné en mi primer post, Felipe es quien (como diría Alexandre Pires) me llevó la vida. Es un hombre especial, con defectos y virtudes como todos. Ingeniero comercial de una privada, bastante mateo y el terror de las mujeres, ya que es de esos clásicos especímenes que si bien no es precisamente un monumento masculino, tiene un particular encanto que hace que cualquier mujer, indefectiblemente, ponga sus ojos en los suyos. Si a lo anterior le sumamos una conversación interesante y una buena cuota de cultura, a todas luces, aparecía como el candidato perfecto, el hombre que había buscado por años.

Pero.... como ya mencioné, Felipe no es perfecto. Y su problema, aparte de su terror a los aviones, pasa precisamente por las mujeres, que son su debilidad. La fidelidad no es lo suyo y lo que, para peor de males, acentua el problema es su facilidad de palabra, que ya se quisiera un argentino. Del resto, ni hablar.

Al momento de conocernos, yo sólo tenía una idea: jugar con él. Quería saber qué se sentía jugar con un hombre, ya que siempre me había tocado la situación inversa, pero esta vez, era yo la que quería divertirme. Las cosas comenzaron a salir bien, hasta que de pronto me di cuenta que hacía mi vida en torno a él. Allí tomé el toro por las hastas y me detuve. Volví a hacer mi vida de siempre y todo comenzó a ir de maravillas. Sin embargo, había un pequeño tope, un elemento con el que yo no conté que podría traerme tantos problemas: su ex, la In...nombrable, una sicopedagoga con la cual, honestamente, no me gustaría que se tuvieran que tratar mis hijos alguna vez en la vida, ya que la muy yegua (sí, es una yegua) no tiene la cabeza muy bien puesta. Tras un montón de años de pololeo, se iba a casar pero un buen día tiró todo por la borda porque consideró que su futuro marido, Cristián era "poquita cosa". Dos semanas después de sacarse el anillo de compromiso, estaba pololeando con Felipe. pero el tema de su frustrado matrimonio terminó por concluir, meridianamente la relación. Tras esa historia, un par de meses después del final, conocí a Felipe.

Cuando Felipe dio por terminado el tema entre nosotros dos, (porque fue él quien dió el corte, una mañana de sábado, mientras llovía en el centro de Santiago) quedé profundamente apenada. Se me iba con la misma facilidad con la que había llegado a mi vida.Y esa pena no me dejó hablar, simplemente estaba demasiado impactada con lo que estaba pasando. El problema es que Felipe no se había dado cuenta de que, junto con irse, se llevaba una parte de mí. Y hasta ahora no se lo he podido decir, no me ha dado la oportunidad.

Por eso, cada noche cuando me acuesto, pienso en él. Puede que sea una tontera, pero me duermo con la ilusión de que al día siguiente pueda hablar con él cara a cara y decirle lo que desde hace meses tengo en el corazón. Tengo claro que es muy poco probable que volvamos, pero también soy consciente de mi funcionamiento. Necesito terminar de decir todo lo que quedó pendiente, para ver si así, termino de llorar la pena y puedo volver a pensar en que el amor aun existe. Por eso, mañana.... espero que, ya que es un día especial para mí, ocurra lo que tanto he estado esperando. Puede parecer tonto, sí, pero lo necesito. Deséeme suerte.

1 Comments:

Blogger Morena said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

9:19 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home